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Intermediarios, representantes de futbolistas, los menores

FUTBOLISTAS MENORES E INTERMEDIARIOS

Intermediarios, representantes de futbolistas, los menores

Los intermediarios, representantes de futbolistas. La representación de los menores.- Niños que cuentan con tan solo ocho años ya tienen representante. Se les exige y se auto imponen unas responsabilidades y obligaciones que ni ellos mismos alcanzan a comprender, lo cual les genera ansiedad e inseguridad, es más, no les queda otro remedio que madurar rapidísimamente, como no tienen experiencia, ni vivencias, lo que hacen es comportarse de manera igual que los profesionales (sus ídolos). Incluso cuando llegan a los campos de juego, se comportan y se dirigen a sus compañeros, a los contrarios y a sus entrenadores de forma totalmente impropia de su edad, algunos de ellos, atienden a la prensa con un discurso recitado, al acabar sus partidos. Conviven en residencias con otros elementos como ellos, futuribles promesas futbolísticas, presumen de su estatus y su soberbia es desmedida.

Las estadísticas nos demuestran inapelablemente que casi ninguno llega al primer equipo, ni a la élite del fútbol. Hay un dato cierto y revelador: en España en la temporada 2013-2014 habían 714.127 licencias de futbolistas, según la Real Federación Española de Futbol (en adelante RFEF) (http://www.rfef.es/competiciones/licencias), de las cuales, solo unos 400 jugadores alcanzan la Primera o Segunda División, esto es, uno de cada 5.000. Pero, los niños futbolistas, se ríen cuando se le imparten las charlas formativas, porque piensan que ellos son de los que van a llegar, son sólo eso, niños o adolescentes ingenuos, que agasajados por su entorno, patrocinados por multinacionales de complementos deportivos y aclamados por sus compañeros de estudios, se convierten idólatras de sí mismos.

Los grandes clubes de futbol, a pesar de haber sido sancionados, sobre todo en estos últimos años por traer niños y adolescentes extranjeros, incumpliendo la normativa de la FIFA, continúan buscando resquicios legales, para seguir incorporando a sus canteras niños desde prebenjamines (ocho años), que cuando tienen otros mejores no dudan en sustituirlos, sin importarles las consecuencias psicológicas del niño al que sustituyen. La mayoría de niños que destacan sobre los doce años ya han firmado con un intermediario para que los represente. Casi todos estos niños y adolescentes se acaban perdiendo en el camino a la élite y abundan los trastornos psicológicos (depresiones, trastornos de personalidad, inseguridad, etc.), al final, juguetes rotos.

Los intermediarios cuando procedemos a realizar nuestro cometido, nos vemos inmersos dentro de un tsunami imparable, como lo es el hecho de que cada vez es más difícil encontrar un jugador sin representante, por lo que se recurre a contratar futbolistas cada vez más jóvenes, a sabiendas que el porcentaje de fracaso aumenta de forma inversamente proporcional a la edad del jugador, esto es, cuantos menos años tenga el jugador mayor será la probabilidad de equivocarnos.

Las familias deben recurrir a los representantes para que las asesoren y defiendan correctamente los intereses de sus hijos, ya que es un mundo altamente profesionalizado y complejo donde priman los intereses, sin importar los medios, llegando en muchas ocasiones a firmar fichas a los 16 años que pueden atar al chaval a un club durante cinco temporadas sin contraprestaciones, aunque parezca exagerado, vía licencia federativa de último año de cadete, pasa a juvenil por dos años más y amateur otros dos, lo que hace el total antedicho de cinco años sin percepción de ninguna clase (ver nuestro artículo anterior).

Visto todo este desaguisado, nuestro Tribunal supremo ha venido a poner un poco de mesura a los contratos firmados por los padres, cuando sus hijos son menores de edad, que en ocasiones, ya sea por su duración, ya sea por las condiciones leoninas del mismo, han declarado nulos por los tribunales basándose en que los padres se extralimitaron al suscribir aquella cláusula puesto que su “poder de representación» no le facultaba a comprometerlo tantos años.

Algunos intermediarios les venden a sus representados (los futbolistas), su relación con grandes clubes de futbol, con las marcas comerciales y con todo bicho viviente que entiendan necesario para firmar el contrato con el futbolista, esta practica, tan extendida hace que los padres deban prestar mayor atención en manos de quién ponen el futuro de su hijo, aunque en algunos casos, por desgracia no ponen el empeño suficiente o necesario, encontrándonos con situaciones en las que el menor se encuentra atado por contratos millonarios si incumple, sobre todo en los patrocinios con grandes marcas, las cuales incluyen en sus contratos cláusulas de este tipo, claro en letrita pequeña.

Una de las obligaciones reglamentarias de los intermediarios representantes de futbolistas es que no pueden cobrar a los menores hasta que no alcanza la mayoría de edad, conforme al reglamento de la RFEF y la FIFA, aunque algunos intermediarios, con el único fin de eludir la aplicación de dichos reglamentos, firman contratos que no registran en la RFEF, con el propósito de que no se le aplique la reglamentación citada, si no la normativa civil y mercantil común, de esta forma a partir de los 16 años les cobran a los menores de edad.

El mejor consejo que se le puede dar a los padres, no es otro que, se pongan siempre en manos de expertos, registrado en la RFEF, los cuales, no garantizarán el futuro de su hijo, pero si trabajarán incansablemente y con total transparencia y honestidad, en pro de conseguir lo mejor para el jugador y con su único objetivo de velar siempre y en todo momento por los intereses de su representado.

Diego Carrasco
Diego Carrasco

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