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Conociendo el practicaje

Conociendo el practicaje

Dentro de los contratos auxiliares de la navegación, se regula el practicaje como el contrato en el que a cambio de precio, se obliga el práctico a asesorar al capitán por aguas portuarias o adyacentes, en operaciones y maniobras para la navegación segura. Por ello, teniendo en cuenta la peligrosidad de las acciones que desempeñan, es exigible una cualificación técnica elevada y una experiencia dilatada como capitán. Intervienen no sólo en las operaciones interiores, también en las de llegada y salida del buque.

No es fácil acceder a esta profesión, es necesaria la titulación universitaria de Marina Civil y asimismo, se requiere experiencia como alumno, ascendiendo posteriormente a oficial, piloto de primera y piloto de segunda. Además, es necesario embarcar mínimo dos años para completar la formación. El procedimiento continúa presentando una tesina para obtener la titulación de capitán y culmina aprobando una oposición de practicaje. En España la totalidad de prácticos repartidos en los puertos no supera los 240.

En cuanto al desarrollo de la profesión, el practicaje es un trabajo en equipo en el que el capitán y el práctico, planifican conjuntamente la maniobra, por lo que es de gran importancia el intercambio de información, la reciprocidad y la colaboración entre ambos. Cuando un barco se acerca a pocas millas, se avisa al o a los prácticos y se desplazan para acceder a él, dirigir el puente y trabajar en equipo en la medida de lo posible, ya que el puerto puede no ser conocido, o aún siéndolo, es recomendable estar orientado. Por ello, no siendo privado del mando del buque, el práctico aconseja náuticamente para evitar siniestros al verdadero responsable, que no es otro que el capitán. En algunos casos, incluso hay participación de otros operadores, como en los supuestos de maniobras con grandes buques (remolcadores, embarcaciones especiales más pequeñas o equipos de personas amarradores de cabos, por ejemplo).

La presencia del práctico a bordo, no exonera del cumplimiento de sus deberes al oficial encargado de la maniobra, ni equipara al capitán aunque muchas veces lo parezca ya que, las instrucciones son firmes y claras. En cuanto a la responsabilidad, cuando existe inexactitud u omisión en el asesoramiento exigible del práctico al capitán, se responsabilizará de los daños y accidentes causados. Diferente es cuando exista negligencia o error del capitán al seguir las instrucciones ya que, habrá una concurrencia de culpas. En definitiva, si se dan suspuestos de culpa compartida, se responderá solidariamente junto con el armador. Cabe destacar que serán de aplicación las reglas de limitación de responsabilidad.

La navegación a día de hoy a avanzado muchísimo, ni los buques ni las mercancías son las mismas, ni el tamaño o la cantidad de barcos es igual, aunque parezca una tarea sencilla por cotidiana, las operaciones en puertos y cerca de estos, pueden presentar dificultades, la ayuda de estos profesionales cualificados es vital para que no se produzcan siniestros y no se pierda tiempo. El practicaje se ha ido regulando jurídica y administrativamente y, aunque puede ser una profesión desconocida para algunos, se trata de un servicio fundamental para la seguridad de la navegación.

Andrea
Andrea

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